La quiebra moral y el precio del sillónLA democracia no son solo votos. Es un pacto invisible de confianza. Si la palabra del gobernante pierde su valor, el sistema se convierte en un teatro de sombras. Hoy, ese edificio se resquebraja. El Partido Socialista sufre una honda decadencia moral que viene de la era de Zapatero, y que se anuda a un presente herido bajo el reguero constante de imputaciones. Pero el drama no es la caída del hombre frente a la tentación. El mal es la podredumbre de la raíz. Lo peor, lo imperdonable, el silencio cómplice del aparato. El rechazo a cortar por lo sano. Para salvar el poder, el Gobierno decidió inmolar al Estado. Señala a los jueces. Presiona a la policía. Desacredita instituciones públicas que costó generaciones construir. Quevedo lo escribió con dolorosa lucidez: “Donde no hay justicia es un peligro tener razón”. El cinismo se ha hecho ley. Se falta al respeto a la verdad y se daña la imagen del país desde el puente de mando.
23 de mayo 2026 - 03:08
Esta deriva colisiona en la educación de quienes empujan detrás. ¿Qué valores heredará la juventud bajo este espectáculo diario? Si el espejo del éxito es la impunidad, el futuro está ciego. Un pueblo que educa a sus hijos en el nihilismo político está condenado a la servidumbre. Sánchez, para sobrevivir al naufragio, elige para ellos la polarización extrema. Muros de hormigón ideológico. Bandos artificiales. Trincheras de odio para tapar vergüenzas. Un desprecio absoluto y cruel a la transición. Olvidan el sudor de la reconciliación. Olvidan el abrazo de quienes sufrieron para darnos una España de libertades. Destruir la convivencia por un puñado de meses más en palacio es pura ceguera histórica.
Ningún........
