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El Nobel de la Paz

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01.04.2026

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En los partidos políticos escasea cada vez más ese mínimo de vergüenza que permite discrepar del jefe sin temor a que te pongan en la ... puerta de la calle. La disciplina interna, mal entendida, se ha convertido en una forma de supervivencia y no en un ejercicio de coherencia. Llevar la contraria, aunque el líder se equivoque o falte a la verdad, suele tener un coste demasiado alto.

Ahí están los ejemplos recientes. El caso de Vox resulta paradigmático: una organización en la que la disidencia se resuelve señalando la puerta de salida, hasta el punto de que, de los fundadores del partido, ya solo queda Santiago Abascal. El último episodio apunta a Iván Espinosa de los Monteros, cuestionado por plantear algo tan elemental como la celebración de un congreso en el que debatir el rumbo del partido. Demasiado atrevimiento en tiempos de obediencia ciega.

No es, ni mucho menos, un fenómeno exclusivo. En todas las siglas hay quien opta por el silencio antes que por el riesgo. Quienes alzan la voz suelen acabar fuera. Son pocos, pero existen: los que........

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