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Los ex

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17.02.2026

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Por más que a la mayoría de los ciudadanos se nos escape la increíble fascinación que sobre ciertas personas ejerce el mundo de la política, ... tan sucio, crispado y degradado en la actualidad, es un hecho indudable que la tiene y que a veces se manifiesta como un auténtico hechizo.

Sospecho que esta extraordinaria atracción que ejerce sobre ellos no se percibe nunca tanto como en el empeño de algunos ex por volver al centro mismo del ruedo y el ruido del que alguna vez se les expulsó, en general por ser incapaces de convencer al electorado de que su colaboración en la gestión pública ya no les resultaba tan valiosa e imprescindible como ellos creen en su fuero interno.

En cualquier caso, es obvio, que algún veneno extraño les inoculó el ejercicio de la política para padecer esa especie de tristeza y nostalgia infinita por saberse excluidos. Tanto que su añoranza no les deja ver que su tiempo pasó y que hace décadas que llevan pegado en el culo como los yogures una fecha de caducidad pasada de rosca y que sería un detalle que dejarán trabajar a esa otra gente más joven y preparada para los nuevos tiempos sin tratar de ser ellos los protagonistas. Tampoco que a esa gente joven les pueda traer sin cuidado ese implacable acoso de amargados abuelitos cebolletas con el que les persiguen aconsejan y supervisan.

Los nombres de estos ex a los que me refiero seguro que ustedes los tienen en la cabeza (Aznar, Zapatero, Aguirre, Guerra, Miguel Ángel Rodríguez, etc), pero seguramente ningún caso tan paradigmático como el de Felipe González, aquel hombre que en su día supuso el primer azote institucional de la izquierda a la derecha arrebatándole el poder con mayoría absoluta pero que ahora regresa al barro decidido a convertirse en justamente lo contrario, seguramente al no ser capaz de asumir que en su propio partido hace tiempo que ya no significa más que un cero a la izquierda.

Resulta sorprendente su predisposición a asumir todo el ideario de la derecha española actual e incluso convertirse para algunos simpatizantes de derechas ya no solo en lo que ellos desearían que fuera el auténtico guía y sumo sacerdote de la izquierda más legítima sino incluso y con todos los honores uno más de los suyos. En las próximas elecciones votaré en blanco, ha confesado. Veremos cuánto tarda ese blanco en convertirse en el azul más resplandeciente.

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