¿A qué juega la izquierda de la izquierda?
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Hace algo más de quince años miles de jóvenes se concentraron en la madrileña Puerta del Sol en lo que se bautizó como Movimiento 15-M. Aquello dio la vuelta al mundo. Aspiraba a ser una réplica del mayo del 68 parisino, pero a lo castizo. A los amotinados, que se conjuraron para permanecer hasta el infinito y más allá, les movía, decían, un insoportable hartazgo de la clase política (la «casta», ¿recuerdan?) y exigían un cambio radical («conquistar los cielos», otra de las frases de la época) para acabar con la Transición («el régimen del 78»). No les voy a aburrir recordando cómo acabó el hit tras un momento cegador en el que todo parecía posible. Los líderes de Podemos pasaron pronto de sus círculos asamblearios y se transmutaron en cuanto tocaron el poder (unos con cartera ministerial e hipoteca ventajosa para comprar un chalé con piscina y habitación de invitados; otros también fundadores expulsados de forma estalinista acusados de desviacionismo; e incluso alguno encausado por asuntos de supuesta extralimitación sexual). Todos ellos representaban la autoproclamada izquierda alternativa, una opción que se consumió tan rápido como los porretes que se fumaban en Sol para alimentar la ilusión revolucionaria.
Después del gatillazo podemita, apareció otro artefacto político bautizado como Sumar, liderado por Yolanda Díaz, la vicepresidenta gallega que para ser vice se entregó a los brazos de Pedro Sánchez y dio esquinazo a sus íntimos Pablo Iglesias e Irene Montero. Y de esto........
