Teruel existe y es una maravilla
Hace unos días aprovechamos un viaje al Mediterráneo para visitar Teruel y una parte de su provincia. Cuando se va a Teruel uno parte, inevitablemente, del manido “Teruel existe” y se prepara para dilucidar qué hay en el trasfondo de este dicho.
Mi sorpresa, ya se lo anticipo, fue encontrar una maravillosa ciudad y una maravillosa provincia, hermosos, bien cuidados y excelentemente rehabilitados sus pueblos y con una envidiable red de carreteras nacionales, provinciales y comarcales.
Hablar de Teruel capital y de su arquitectura mudéjar es casi un tópico. Pero no es trivial. Si sus torres de la Catedral de Santa María, de El Salvador, de San Martín y de San Pedro, junto a la techumbre de la catedral, han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por algo será. Para nosotros, al ser la primera vez que las veíamos en directo, fue asombroso. Esas esbeltas torres de planta cuadrada con un machón central, de ladrillo resaltado, lazos formando estrellas de ocho puntas, frisos de arcos mixtilíneos y arcos lobulados entrecruzados, son un verdadero espectáculo para gentes que venimos de las sobrias zonas de románico granítico.
Después de pasear por la ciudad disfrutando también de su arquitectura modernista, de su Torico (ahora protegido en un hermoso museo) y de sus delicias (así definen al jamón de la zona presentado con pan, aceite de oliva virgen, ajo y tomate), sin olvidarnos de dulces y bollería, nos fuimos a conocer algo de su provincia.
Claro, como no, empezamos por Albarracín, ya que para algunos es el pueblo más bonito de España. Aunque habíamos oído de su........
