La seguridad social necesita una verdadera autonomía
Desde sus orígenes, la seguridad social se ha sostenido en base a las aportaciones de los trabajadores (asegurados titulares) y los empleadores; el gobierno, en tanto empleador, también participa como aportante en el financiamiento. Siendo así las aportaciones, la lógica natural sería que el directorio o consejo directivo, instancia máxima de gobierno del seguro social, debería estar constituido por representantes de trabajadores y de empleadores, y la representación del gobierno formar parte de la cuota de los empleadores; sin embargo, no es así: el gobierno tiene su propia cuota, su propio tercio de representación. Esta es la primera paradoja e inequidad. La segunda paradoja es que el gobierno como tal no aporta un sol adicional al seguro social, pero detenta la acción dorada, designa a la máxima autoridad........
