Nuevamente, el TC desmonta la persecución judicial
Es conocida nuestra honda discrepancia con Ollanta Humala Tasso. Su pacto político con Hugo Chávez —para insertar al Perú en el eje socialista continental— fue un yerro histórico que manchó nefastamente nuestra vida republicana. Pero una cosa es la discrepancia política y otra, muy distinta, es tolerar que, mediante la aplicación de un proceso viciado, un expresidente sea privado de su libertad durante quince meses y que su esposa deba exiliarse en Brasil para evitar una prisión preventiva infamemente construida. ¡Entre la discrepancia y la injusticia existe una enorme frontera, protegida por el Estado de derecho! Lo ocurrido con Humala y Heredia constituye un capítulo más de la degradación del sistema de justicia peruano durante esta última década. Dos fiscaletes, Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez, apoyados por el entramado mediático-judicial caviar que sigue actuando sin contrapesos, impulsaron procesos penales que, en esencia, acabaron vulnerando derechos........
