Un discurso ambicioso, pero todavía insuficiente
El primer mensaje presidencial de Keiko Fujimori ofreció un diagnóstico severo del país y una extensa relación de compromisos para los próximos cinco años. La presidenta habló de corrupción, inseguridad, improvisación, ineficiencia del gasto y abandono estatal. El diagnóstico fue correcto. Lo que faltó fue explicar cómo piensa enfrentar esos males. Tampoco hubo respuestas suficientes sobre dos problemas que han tocado fondo: la crisis del sistema de salud y el desgobierno del sistema judicial. No basta con reconocer que el Estado está debilitado. El país necesita saber qué reformas se impulsarán, quiénes serán responsables de ejecutarlas y en qué plazos deberán mostrar resultados. El discurso transmitió urgencia y buscó convencer a la ciudadanía de que el Perú se encuentra ante un punto de quiebre. Sin embargo, la contundencia de las palabras contrastó con la falta de precisión sobre el financiamiento, la ejecución y la supervisión de muchas de las medidas anunciadas. Si la corrupción continúa intacta, todo seguirá igual, por más solemnes que sean las promesas. La seguridad ciudadana y la........
