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Rezar por el Perú es una buena idea

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31.03.2026

Semana Santa. Ya no es como antes. Es más ruidosa y comercial. Sin embargo, sigue siendo un poco más silenciosa que el promedio de semanas que nos toca vivir cotidianamente. En este contexto, la mayoría de peruanos, medios y encuestadoras siguen poniendo su atención en quién será el nuevo presidente del Perú. Y lo cierto es que quien gane las elecciones no necesariamente será quien gobierne. El nuevo presidente será el menos relevante y poderoso de casi toda la historia republicana, si obviamos, por supuesto, los primeros años después de la independencia, en los que caudillos, montoneros y enemigos externos se encargaron de poner y sacar presidentes por decenas. Pero entre 1900 y 2026, nunca tuvimos formalmente una institución presidencial tan débil como la que tendremos. El presidente electo ciertamente manejará el presupuesto, los ministerios y la SUNAT. Lo cual da miedo, como siempre. Pero tendrá cuatro contrincantes que se han vuelto muy poderosos, más de lo que deberían. El primero será el “Súper Senado”. Si el presidente no logra tener una bancada sólida y buenas alianzas en él, esta cámara de “notables” no tendrá contemplaciones en mandarlo a casa. El Senado no puede ser disuelto constitucionalmente, elige a todas las autoridades importantes del Estado y prácticamente es el “papá” de la Cámara de Diputados, pudiendo modificar, rechazar o recrear las leyes que esta le presente. El segundo contrincante del presidente será el sistema de justicia peruano, conformado no solo por fiscales y jueces, sino también por el Tribunal Constitucional, el subsistema penitenciario, la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República. Estas instituciones, tristemente, la mayoría de veces ya no deciden por principios jurídicos, sino por variables ideológicas y políticas. Se pelean entre ellas, y a veces ni funcionan; tienen a personas esperando años por justicia. El presidente se verá indefenso ante esta estructura que, esencialmente, es la más poderosa del Estado. El tercer contrincante será un ecosistema de comunicación y contenidos, basado en memes, chistes, insultos, difamaciones, afirmaciones superficiales y rencorosas, que configuran un espacio amenazante, con actores que no tienen nada que perder y que, por el contrario, se alimentan de todo esto, y hasta monetizan actuando así. Pero el cuarto contrincante es el más cruel y el más obstinado: el mismo Estado burocrático, corrupto, ineficiente y plagado de funcionarios que ganan sueldos de oro sin ser esenciales, colocados por los partidos que manejan el Senado (sorpresa). Este Estado crece y crece, le quita todo el dinero que puede a los contribuyentes formales para hacerse más fuerte y ningún presidente tiene ni la fórmula ni la voluntad para reformarlo. Así, la pregunta que cae de madura es: ¿cómo podrá el nuevo presidente gobernar y hacer que Perú se vuelva un país libre, seguro y próspero? Es un misterio. Por eso, rezar por el Perú en esta Semana Santa es una muy buena idea.

Por José Ignacio Beteta

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