El catalán que vale la pena
Casi nadie se siente cómodo delante de una cámara. Es curioso porque vivimos rodeados de vídeos, de redes sociales y de móviles, pero cuando nos toca hablar directamente a un objetivo, la mayoría nos encogemos. Nos cambia la voz, no sabemos dónde poner las manos, repetimos las frases diez veces y tenemos la sensación de que cualquier error quedará grabado para siempre. Y hoy no ha sido diferente.
Grabo y edito vídeos para las redes sociales de otras empresas. Hoy ha tocado una de las carnicerías de mi maridito. Intentamos dar visibilidad a las personas que trabajan allí, porque a menudo hablamos mucho de marcas, de productos y de estrategias de comunicación, pero nos olvidamos de que detrás de cualquier negocio hay personas y son ellas las que realmente lo hacen funcionar y las que conocen a los clientes por su nombre. Por eso nos gusta ponerlos delante de la cámara de vez en cuando, para dar valor a su trabajo.
Hoy hemos grabado un vídeo con una hondureña auténtica. Tiene una risa contagiosa y una actitud envidiable: ¡sí a todo! Le hemos pedido que nos explicara algunos quesos y lo ha hecho con un........
