El ‘ghosting’ a Ábalos
El Gobierno ha intentado encapsular en la medida de lo posible el “daño Ábalos” y, en cierta medida, lo ha conseguido. La legislatura estuvo en un punto crítico el pasado julio con la caída de Santos Cerdán, destapado cuando era diputado, y aquella imagen de la lectura del informe de la UCO desde su escaño como máxima autoridad del PSOE, y volvió a tambalearse en diciembre con la entrada en prisión de Ábalos. Por la repetición del relato o la falta de efecto sorpresa, la declaración en el Supremo —el día D de Ábalos— se ha diluido sin tener un impacto directo en Sánchez. En parte, porque Ábalos ha optado por un relato contenido y de control de daños, tanto sobre su propia situación como sobre el peso que tenía entonces dentro del Ejecutivo.
El juicio no está yendo a lo esencial. Se llama el caso Mascarillas y es lo que menos se menciona. Aldama tardó más de tres horas en su declaración en citar los contratos por los que se embolsó 6,6 millones de euros. Tampoco la instrucción avanzó mucho más desde la detención de Koldo García y Aldama en febrero y octubre de 2024. No hay una mesa de contratación........
