La catalana real
Después de hacer el Barça, Montserrat, el MNAC, la Sagrada Familia, el Parlament, el Palau de la Música y toda la serie de arraigadas instituciones que explican nuestra historia, nuestras esencias y nuestras razones, mi compañera neoyorquina quiso ir a ver la Feria de Abril. Fue el sábado pasado, saliendo de una coctelería y en medio de un paseo por el puerto, divisando las luces de las atracciones (que, quizás —no se lo pregunté— le recordaban a Coney Island). Dije por qué no, hace siglos que no me acerco, y de paso veremos cuán real es todavía la autodenominada “Catalunya real”. Tal vez habría que —si se trata de ponernos al día— ir a fiestas y eventos más relacionados con la nueva inmigración. Creo que también lo haré. Pero el debate abierto últimamente en las redes, sobre eso de la realidad nacional, acababa de motivarme a hacer la visita.
Ella sigue a buen ritmo sus cursos de catalán, y también se ha puesto a seguir el “Català Fàcil” de 3Cat (enhorabuena a Pep Antoni Roig y a su equipo), y la causa del proceso de autodeterminación está más que compartida. Pero el exotismo etnicista de la feria, su explícito carácter de excepción, y también las ganas de comprobar algunos clichés, eran también motivos para ir. Aquí es donde nos encontraremos cuando entremos en el Primavera Sound, le adelanté, mientras cruzábamos la portada con bombillas y ella más o menos se preguntaba, como Pla en Nueva York, quién paga todo esto. Quesos de Extremadura a la izquierda, aceite de Jaén (del que le gusta a Salvador Illa) a la derecha. La Catalunya real, según algunos.
Constato que no ha cambiado nada en veinte años, salvo el emplazamiento: casetas de andaluces, casetas de extremeños, quizás bastantes más casetas (y más música) de latinoamericanos. Primavera, luces, las almas en manga corta. Divertido, durante un rato. El primer comentario de ella es qué oscuro viste la gente aquí (a la una de la madrugada, había una cierta riada de afluencia gitana, que es una palabra que en Estados Unidos no usan porque la consideran despectiva). Sevillanas por todas partes, estrofas en A-B-B-A por doquier, manos enroscadas y volantes de faralaes, palmas, gente........
