1939
Cada vez que tropiezo con una de estas campañas torpes que la prensa de Vichy hace, periódicamente, para liquidar a Carles Puigdemont, me vienen a la cabeza los primeros párrafos de las memorias políticas de Macià Alavedra. Aunque la prensa no lo quiera reconocer, los diez años de discusión política sobre la autodeterminación fueron un intento de cerrar con honor la Transición, de superar a Convergència de una manera positiva, sin destruir todo lo que el país había construido y había aportado a la modernización de España.
Alavedra creía que el catalanismo había muerto porque había logrado todos sus objetivos, pero no era partidario del procés, porque había organizado su vida marcado por el recuerdo del exilio. “Cuando los castellanos no te pueden fusilar, te echan la justicia encima”, dejó caer en su libro, parafraseando a Trias Fargas —otra figura clave de Convergència. Pocos días después de la consulta de Arenys de Munt de 2009, y poco antes de que lo detuvieran, le oí decir, muy alterado, después de una reflexión política durísima: “Y yo que creía que me podría morir tranquilo”.
Convergència estaba hecha sobre los traumas del siglo XX, y no es ninguna anécdota que sus líderes hayan acabado tan mal, mientras Felipe González, José María Aznar y José Bono se hacían multimillonarios. Las crónicas que El País publica del juicio contra la familia Pujol transpiran una pornografía y un cinismo tan desprovistos de perspectiva histórica que me transportan a las descripciones que Curzio Malaparte hace de la pedantería plana de los oficiales nazis. Los mismos elementos que permitieron a Malaparte detectar el derrumbe espiritual de Europa —y sus consecuencias— permiten hoy ver hacia dónde va la miseria moral de la España de la Transición.
El Ara y La Vanguardia pueden intentar jubilar a Puigdemont y animar a Gabriel Rufián a convertirse en otro ladrón de ovejas castellano entrenado en Catalunya. Pero Puigdemont no es el obstáculo que impide cerrar el procés. De hecho, es el último punto de sutura que mantiene controlada la herida, el trozo de hilo quirúrgico de 1978 que evita que se........
