EL COMBATE ESPIRITUAL PARA DUMMIES
EL COMBATE ESPIRITUAL PARA DUMMIES
1. Ser fiel no es ser terco: ¡aprende la diferencia!
Hay una diferencia enorme entre ser fiel a Jesucristo y ser terco. El terco defiende sus opiniones porque son suyas; el fiel defiende sus convicciones porque reconoce en ellas una verdad que merece ser vivida. El terco necesita ganar todas las discusiones; el fiel necesita permanecer en la verdad, incluso cuando eso le cuesta perder una discusión. El terco nunca reconoce sus errores; el fiel sabe corregirse porque su compromiso no es con su orgullo, sino con Jesucristo.
La terquedad nace muchas veces del miedo a cambiar. La fidelidad nace del amor a aquello que no queremos traicionar.
Por eso, un cristiano puede escuchar, dialogar, estudiar, revisar sus interpretaciones y reconocer sus equivocaciones sin renunciar a su fe. Lo que no puede hacer es negociar sus convicciones fundamentales simplemente para recibir aplausos, conseguir seguidores o evitar que lo llamen anticuado.
San Pablo lo expresó con contundencia: «No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente» (Rm 12,2).
La fidelidad cristiana no consiste en pensar siempre lo mismo, sino en aprender a pensar, decidir y vivir desde Jesucristo.
Y eso, en pleno siglo XXI, exige valentía.
2. ¿Qué es el combate espiritual?
El combate espiritual no es una película de superhéroes donde los buenos destruyen a los malos. Es algo mucho más serio: la lucha cotidiana por permanecer fieles a Dios cuando nuestros deseos, nuestras debilidades o determinadas influencias nos invitan a alejarnos de Él.
Jesús lo vivió en el desierto (Mt 4,1-11). Fue tentado con el alimento, el poder y la posibilidad de utilizar a Dios para obtener ventajas. No respondió negociando su fidelidad. Respondió desde la Palabra.
Tú también enfrentas tentaciones. Cuando tus amigos te presionan para hacer algo que consideras incorrecto, cuando internet convierte la pornografía en entretenimiento, cuando alguien te propone mentir para conseguir un beneficio o cuando sientes vergüenza de reconocer que eres cristiano.
El combate comienza precisamente ahí: cuando descubres que puedes hacer algo, pero comprendes que no debes hacerlo.
No todo lo que deseas te conviene. No todo lo que está de moda es verdadero. No todo lo que la mayoría aprueba es bueno.
La libertad cristiana consiste en aprender a distinguir.
3. El wokismo: cuando la identidad pretende convertirse en verdad absoluta
Una de las grandes discusiones culturales actuales gira alrededor de lo que algunos denominan wokismo: determinadas corrientes del activismo identitario que interpretan la sociedad principalmente desde categorías de identidad, discriminación y poder.
Conviene ser precisos: denunciar el racismo, defender a quienes sufren discriminación y exigir respeto por la dignidad humana no constituye un problema para el cristianismo. Al contrario, son preocupaciones compatibles con el Evangelio.
El conflicto aparece cuando determinadas propuestas pretenden que la identidad subjetiva sea el criterio definitivo de la verdad, que toda discrepancia moral sea considerada odio o que la persona deba aceptar cualquier interpretación de la sexualidad y del ser humano sin posibilidad de discusión.
La antropología cristiana afirma que el ser humano posee una dignidad que no depende de sus sentimientos, preferencias o reconocimiento social. Su cuerpo no es un accesorio insignificante, y su libertad........
