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Nicaragua: una complicidad ominosa

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30.07.2026

La decisión de Daniel Ortega de suspender las elecciones constituye una ruptura total y definitiva con el orden democrático en Nicaragua. Para todos los efectos, la democracia ya había desaparecido en ese país, al menos, desde la farsa electoral de 2021, en la que Ortega fue reelecto para un cuarto mandato consecutivo luego de haber ordenado el encarcelamiento de la mitad de los candidatos de la oposición, expulsado del país de la otra mitad, proscrito a varios partidos políticos de oposición y exiliado y retirado la nacionalidad nicaragüense a un gran número de críticos y opositores, así como con la oprobiosa reforma constitucional de 2024 que concentró todos los poderes del Estado en el Ejecutivo (ahora concebido como “coordinador” de los demás poderes) y que, además, estableció una integración bicéfala de la Presidencia compartida entre él y su esposa Rosario Murillo.

​Sin embargo, en lo que constituye una declaración urbi et orbi de la concreción de un orden despótico emitida........

© El Universal