¿Cómo transforman el amor y la fe la vida cotidiana?
Todos enfrentamos diferentes desafíos de diversa índole a lo largo de nuestras vidas. Tener a Dios como centro no cambia necesariamente las realidades cotidianas, sino que les da un sentido nuevo y nos permite vivirlas de manera diferente. Cada circunstancia, se vive y se contempla desde su amor, y esto hace que todo contribuya a transformarnos interiormente. Tanto las situaciones difíciles como las alegres, todas son medio para experimentar su amor y animarnos a crecer y desarrollarnos.
Nos dice San Pablo: “Para quienes aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien”. También afirma que nada podrá separarnos del amor de Cristo: ni la tribulación, ni la angustia,........
