El general Mérida encadenado
Al momento de entregar esta columna, y en contra de lo que se esperaba, no ha aparecido un comunicado, digamos oficial, del gobierno de Estados Unidos, que dé puntual respuesta a las acusaciones lanzadas en el discurso tonante que la presidenta Claudia Sheinbaum pronunció el domingo pasado en el Monumento a la Revolución.
Un discurso en el que, ante miles de seguidores, acusó a Estados Unidos de haber rebasado la esfera de la cooperación bilateral para incurrir en actos de injerencismo, entre los que incluyó la solicitud de detención con fines de extradición de un gobernador en funciones, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa. Un discurso en el que acusó a “una oficina” del Departamento de Justicia estadounidense de querer convertirse en “el principal elector de México”.
Hubo un lacónico comentario, vertido en X, por parte del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson: “La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos (…) Cada momento dedicado a convertir este desafío compartido de seguridad en una disputa política es una........
