Colombia no es el país más feliz del mundo y nunca lo ha sido
Cada 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad. La fecha, impulsada por Naciones Unidas, suele llenarse de titulares optimistas, y en Colombia, de una frase que aparece con frecuencia: “Somos el país más feliz del mundo”. Es una idea atractiva. Pero cuando miramos los datos con cuidado, Colombia ni de cerca es tan feliz como suele afirmarse.
El ranking más importante sobre la felicidad y satisfacción con la vida es el ‘Reporte mundial de la felicidad’ (‘World Happiness Report’), que se publica desde 2012. Es un informe anual editado por la Universidad de Oxford, usa datos globales de Gallup, se vincula al Día Mundial de la Felicidad promovido por la ONU y es un referente global para comparar cómo viven y evalúan su vida las personas en distintos contextos sociales y económicos.
Este año, los tres países más felices son Finlandia, Islandia y Dinamarca, en ese orden. De manera consistente, los países que ocupan los primeros lugares son seguros, con instituciones fuertes, altos niveles de confianza interpersonal, democracias sólidas y amplios sistemas de protección social. En contraste, los países del final del ranking suelen estar marcados por conflictos armados, fragilidad institucional y profundas inequidades estructurales. Afganistán ha ocupado repetidamente el último lugar en los últimos años.
Es importante saber qué mide el reporte. El ranking no se construye con la pregunta “¿qué tan feliz se siente?”, que mediría estados emocionales. El indicador central es la Escalera de Cantril, en la que las personas ubican su vida actual en una escala del 0 al 10 entre la peor y la mejor vida posible. Es una evaluación reflexiva, no un estado de ánimo. Al responder, consideran salud, ingresos, seguridad, relaciones, libertad para decidir y confianza en las instituciones.
Surge entonces la pregunta de por qué se llama el ‘Reporte mundial de la felicidad’ si no mide emociones. El informe usa “felicidad” para referirse a la evaluación global de la calidad de vida. En el lenguaje cotidiano la palabra tiene un sentido emocional y otro evaluativo. El informe utiliza ambos, pero prioriza la evaluación global porque captura mejor el juicio sobre la vida como totalidad.
La felicidad, entendida como evaluación de vida, no es un rasgo folclórico. Es el resultado acumulado de políticas públicas e instituciones sólidas.
Colombia comenzó en 2012 en el puesto 41 del ranking. Durante la década siguiente, la tendencia fue descendente. En 2023 cayó al puesto 78, en un contexto marcado por los efectos prolongados de la pandemia y la desconfianza institucional. En 2025 mejoró al puesto 61, y este año volvió al puesto 68. Ni de cerca somos el país más feliz del mundo.
La comparación regional es clave. América Latina suele ubicarse por encima de lo que su PIB per cápita anticiparía. Países como Costa Rica y México se ubican en los primeros 15 lugares, mostrando que es posible avanzar en bienestar. Colombia, en cambio, se mantiene rezagada, cerca de Venezuela, que atraviesa crisis profundas, en el puesto 80.
Esto no significa que los colombianos no experimenten emociones positivas. Muestra que, al evaluar su vida en conjunto, reconocen límites estructurales, como inseguridad, desigualdad persistente y baja confianza institucional que limitan la posibilidad de alcanzar “la mejor vida posible”.
Celebrar el Día Internacional de la Felicidad no debería ser un ejercicio de autoengaño colectivo, sino una invitación a preguntarnos qué condiciones debemos fortalecer para que más personas puedan decir que están viviendo la mejor vida posible. La felicidad, entendida como evaluación de vida, no es un rasgo folclórico. Es el resultado acumulado de políticas públicas e instituciones sólidas. Y en ese terreno, Colombia todavía tiene un largo camino por recorrer.
* Directora de Polis – Centro de Estudios del Bienestar Universidad Icesi
(Leaa todos los columnistas de EL TIEMPO, aquí)
