El nimio poeta
Supe que se le denominaba “el niño poeta”, y que con el tiempo se fue transformando en el título que le otorgo. Se sentó con nosotros a la mesa del almuerzo en el club El Nogal, donde nos invitara Francia Escobar Field a Gilma Suárez, María Enriqueta Velásquez, Henry Laguado, y a mí con mi esposa, entregados trabajadores de por vida por la cultura, desde la independencia, el compromiso y el anarquismo del nadaísmo, y anunció, en el colmo del fatuo orgullo, que el propio Presidente de la República lo había designado director del Instituto Caro y Cuervo, donde se posesionaría en pocos días.
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Y comenzó a despotricar del gobierno anterior, de personajes que en el ambiente de la cultura dizque eran prácticamente unos pelagatos. Y se refería a nuestra idolatrada Patricia Ariza, a quien acusaba de quedarse dormida en alguna ceremonia ministerial. Y a toda la parafernalia izquierdista a la que habría que ponerle coto.
Traté de atemperarlo, pero fue en vano.........
