La era del gran desconcierto
No es para nada fácil descifrar qué diablos está pasando en el mundo. Se acumula un hecho tras otro con una velocidad demencial, dejándonos atrapados en un estado permanente de temor, confusión y una profunda zozobra. Es mi caso, al menos. Ya no sabemos si marchamos con los ojos vendados hacia un abismo civilizatorio sin retorno o si asistimos a una de esas revoluciones turbulentas que, tras el caos, redefinen para bien el rumbo de la humanidad.
Lo único indiscutible es que todo lo que nos rodea se ha vuelto profundamente extraño, denso e incómodo. Es como si estuviéramos presenciando esa nube negra y tormentosa que cubría todo Mordor —‘El señor de los anillos’—.
Interactuamos a diario con herramientas tecnológicas fascinantes que, al mismo tiempo, nos lanzan la amenaza silenciosa de dejarnos obsoletos a la vuelta de la esquina. Sí, su trabajo, el mío, así como el de tantos otros, está amenazado. La inteligencia artificial avanza a pasos de gigante mientras el pensamiento crítico retrocede.
Paralelamente, el........
