Ojalá no lo olvidemos
¿Recuerdan el país que hace unas semanas se había peleado por los resultados del mundial, por un candidato que no le gustaba a la mitad, por el color de una camiseta o la ideología del vecino? Ese país salió a las calles con guantes, agua, con las manos llenas de voluntad. Locales y visitantes se pasaban cajas y pedazos de concreto de mano en mano en una larga fila de voluntarios. Nadie le preguntó al de al lado si había votado por De La Espriella o por Cepeda. Nadie interrumpió para verificar a qué dios le estaba rezando el otro, ni la opinión sobre alguno de esos temas espinosos sobre libertades individuales y autonomía personal.
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Rosa Montero escribió en La ridícula idea de no volver a verte –ese libro que reconoce lo grande que fue Marie Curie– que solo en los........
