‘Mother Mary’: Sacrificio, comunión, renacimiento
Opinión ‘Mother Mary’: Sacrificio, comunión, renacimiento
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En la grabación de un concierto de Dua Lipa celebrado en la ciudad de México en diciembre de 2025, se puede observar cómo una asistente muestra con entusiasmo a la cámara una estampa de la cantante como encarnación del Sagrado Corazón de Jesús (9min 32s). Lejos de constituir un agravio, como se ha entendido desde los tiempos de la pionera Madonna por parte de sectores tanto conservadores como progresistas, este tipo de apropiaciones de los imaginarios religiosos tradicionales por parte de las divas del pop supone una forma de posesión, reinterpretación y empoderamiento similar a la que han ejercido tantas culturas a la hora de erigirse sobre otras más antiguas, vencidas por las conquistas o el tiempo.
Tiene lugar así, con resultados no siempre previsibles, una suerte de sincretismo artístico entre corrientes ideológicas y estéticas muy distintas, en ocasiones antagónicas, que permiten mantener viva la llama de la comunión, el ritual, esa dialéctica entre lo sagrado y lo profano donde se dirimen cuestiones esenciales para entendernos como seres humanos: el sacrificio, la traición a los demás y a uno mismo, la libertad y la sumisión, el desgarramiento interno —trascendente— del alma, la inevitabilidad de su representación para nosotros mismos y quienes nos rodean... De este modo, los “artilugios de moda radical” (bell hooks), orquestados tanto por la industria de la espiritualidad como la del entretenimiento, acaban por expresar una catarsis, la posibilidad de un renacimiento.
La cartelera cinematográfica lleva un tiempo apelando de modo más o menos elíptico a estos temas, como han puesto de manifiesto Los domingos, Cumbres........
