La factura climática ya está aquí: Europa empieza a pagar con sus presupuestos décadas de retraso
La emergencia climática tiene una contabilidad propia. Carreteras y viviendas que reconstruir, cosechas perdidas, negocios obligados a cerrar, redes eléctricas sometidas a temperaturas para las que no fueron diseñadas, hospitales que atienden más pacientes durante las olas de calor y administraciones que movilizan bomberos, militares y protección civil. Durante años, buena parte de ese gasto pudo registrarse como una anomalía. Un incendio, una inundación o una sequía especialmente grave eran episodios extraordinarios. La acumulación de fenómenos extremos está haciendo cada vez más difícil mantener esa categoría.
Reuters ha puesto este martes cifras a esa transformación: los daños climáticos comienzan a aparecer como una presión cada vez más habitual sobre las cuentas públicas europeas, precisamente cuando los gobiernos afrontan simultáneamente mayores necesidades de gasto en defensa, pensiones, sanidad e infraestructuras. El problema no es únicamente que cada catástrofe cueste dinero, sino que empiezan a repetirse con suficiente frecuencia como para dejar de ser acontecimientos presupuestarios aislados.
La fotografía acumulada permite medir la dimensión del fenómeno. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), los acontecimientos meteorológicos y climáticos extremos causaron pérdidas económicas por unos 822.000 millones de euros en la Unión Europea entre 1980 y 2024. Además, los cuatro últimos años incluidos en la estadística estuvieron entre los cinco más costosos de toda la serie.
El agujero que dejan las catástrofes
La distribución de los daños también importa. Las inundaciones representan alrededor del 47% de las pérdidas, las tormentas cerca del 27% y las olas de calor........
