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Nacido el 4 de julio

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Buscando restaurar la grandeza del pasado, Trump avanza al galope hacia un futuro inédito, nunca visto en los Estados Unidos. Su forma de entender, 250 años después, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos es obviamente destruirla

Archivo - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo / Daniel Heuer/ZUMA Press Wire/dpa - Archivo

Hoy se cumplen los 250 años de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Fue un acto de voluntad y puede registrarse con precisión. Los Estados europeos son fruto del propio devenir histórico, lo que siempre sucede en un continuo que no está sometido a la decisión precisa de un momento dado; los Estados europeos son fruto de una larga historia. La consecuencia es que no tenemos una fecha precisa de la constitución de nuestros Estados. Ser más viejo tiene esa contrapartida, que no se tiene una memoria nítida del nacimiento.

Conocer el momento de la fundación política, según Hannah Arendt, es la condición de actualizar el espacio de libertad que la fundación creó. Permite la renovación del espíritu constitucional, hace de nuevo visible el compromiso de la ciudadanía con ese espacio público, obliga a contrastar las condiciones del pasado con las del presente y abre el escenario de una revisión crítica y de una adhesión básica. Por encima de cualquier otra cosa, refleja la voluntad de una ciudadanía de seguir junta, el orgullo de la heroicidad que proclamó su independencia de los poderes dominantes.

La fundación es así un mito operativo. En la dramática película Born on the Fourth of July de Oliver Stone, Ron Kovic organiza su relato alrededor de esa fecha porque la pregunta que explica........

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