La caja
Opinión | El cuerpo en guerra
Hace nueve años y doce días, un mensajero entró en mi despacho con una caja de significativo tamaño para mí. Para ello tuvo que recorrer toda la oficina. Todo el mundo miró la caja. Después de su partida, todos mis compañeros acudieron con expectación a ver qué era eso. Y ahí estaba, reluciente, mi primer libro. Todos querían tocarlo y quedarse ya con un ejemplar. Hicieron muchas fotos. Las subieron a redes. Estaban tan ilusionados como yo (e incluso orgullosos de mí). No paré de sonreír en unos pocos días.
Este año, justo tres días más tarde, llegó otra caja. Pero esta vez era más grande y me la entregaron en casa en el único día de la semana que no tengo rehabilitación ni médicos. Porque ahora la vida se sucede en casa con Toffee y echo mi despacho y mi trabajo de menos cada día. La vida es más pequeña y con más dolor y salgo poco y he tardado más de una semana en reunir fuerzas y ánimo para abrir la caja (y lo hice instigada por mi editor, porque me daba vergüenza no........
