Después de la amnistía
Después de la amnistía
La pacificación de Cataluña no es un fruto feliz de la ley que avaló la justicia de la UE
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha declarado, en respuesta a una consulta de la Audiencia Nacional, que el derecho de la Unión no se opone a la Ley de amnistía aprobada por la Cámara baja del Parlamento español. La sentencia es la última palabra, tras muchos otros pronunciamientos previos, sobre el asunto que más controversia ha generado en la política nacional en los últimos tiempos. El fallo no conseguirá cerrar la discusión jurídica y moral en torno a su constitucionalidad y a su acierto político, pero la cuestión ahora estriba en la aplicación de la ley por los jueces españoles a los casos pendientes, que debiera ser lo más fiel y diligente que resulte posible, y en sus efectos políticos. Porque conviene no olvidar el propósito asociado a la amnistía, que ha servido a quienes la promovieron y la justifican como principal argumento en su defensa.
El Gobierno interpreta la sentencia como un respaldo definitivo a su agenda del reencuentro, reclama el reconocimiento de su victoria y aprovecha para arremeter contra la oposición. Feijóo trata de pasar página cuanto antes, para no excitar la hostilidad del nacionalismo catalán y no desviar la atención de los procesos judiciales que van consumiendo a Pedro Sánchez. A la vez, del interior de su partido proviene el eco de voces discrepantes, que producen ruido y desconcierto. Aznar, y en su misma onda Ayuso, no se resigna y hace votos para saldar esta cuenta en el futuro. Pero los portavoces de Junts se han apresurado a advertir que la........
