Sama no ardió solamente por una chispa
Cada invierno, cuando la Cordillera de Sama vuelve a arder, Tarija repite un libreto conocido. Se habla de pirómanos, de comunarios que chaquean sin control y de instituciones que llegan tarde. Esta vez se ha insinuado incluso que algunos fuegos responderían a militantes radicales de organizaciones políticas. Todo delito debe investigarse y sancionarse, pero hasta ahora no se han presentado pruebas públicas que permitan convertir esa sospecha en un hecho. La indignación paranoica no puede sustituir a la investigación.
La intervención humana, intencional o negligente, es casi siempre la chispa. Sin embargo, una chispa no explica por sí sola un incendio de esta escala. El análisis satelital de PROMETA estimó que, entre el 16 y el 22 de julio, el fuego recorrió 9.949 hectáreas del Valle Central y Sama; 5.279 quedaron dentro de la Reserva Biológica. Más de la mitad del daño alcanzó, por tanto, un área que regula las cuencas que abastecen de agua a Tarija y sostienen su economía agrícola y vitivinícola. No fue únicamente un problema de pastizales quemados: fue una agresión a nuestra seguridad hídrica.
Durante los días más críticos seguí en Zoom Earth el patrón del viento sobre Tarija. Desde la mañana, las corrientes del norte y noroeste crecían hasta registrar al mediodía........
