La desmaterialización del poder del Estado
El pasado 19 de septiembre, Rodrigo Paz, junto a una comitiva, viajó a las Naciones Unidas; consecuentemente, el vicepresidente Edmand Lara viajó a Paraguay tres días después. Sin embargo, la Presidencia no queda paralizada. Las nuevas tecnologías permiten participar de reuniones, impartir instrucciones y ejercer determinadas funciones a distancia. No obstante, ello no evita el surgimiento de una contradicción: el Estado se ha construido históricamente sobre una dimensión territorial y material. Las instituciones de este se encargan de ejercer el poder en un territorio determinado, mediante funcionarios presentes físicamente y una cadena formal, jerárquica y reglamentada de sucesión de autoridades. Pero, en el caso boliviano, el poder contemporáneo puede ejercerse digitalmente y a distancia. Entonces, inevitablemente, uno se pregunta si el poder puede realmente ejercerse cuando quien lo representa está físicamente ausente.
La tecnología está modificando la forma en la cual el poder puede ser ejercido, pero las instituciones que le dieron legalidad al poder tienen una genealogía histórica y han sido construidas sobre determinadas concepciones de presencia, territorio y autoridad. Por un lado, las instituciones permanecen, pero, por otro, las condiciones materiales sobre las cuales fueron construidas comienzan a cambiar. La tensión........
