El precio de no fumigar
Colombia debe superar la retórica sobre la hoja de coca y actuar sobre el eslabón que sostiene el negocio, el cultivo ilícito. Su uso ancestral, medicinal o industrial existe, pero en el país es marginal frente al aprovechamiento criminal. Las organizaciones narcotraficantes expanden las plantaciones, desvían la materia prima hacia laboratorios clandestinos y financian estructuras armadas. Sin hoja de coca no hay cocaína. Por eso, la erradicación efectiva no es un asunto accesorio: es el punto de partida de cualquier política seria contra el narcotráfico.
La discusión internacional sobre drogas suele reciclar diagnósticos sin resultados. Anuncios de coaliciones, cumbres y nuevas rutas han producido más declaraciones que acciones. Desde 2012, cuando en Cartagena se proclamó una hoja de ruta regional, el balance es el mismo: documentos, discursos y baja capacidad operativa. Mientras tanto, las mafias conservaron rutas, territorios, rentas y capacidad de intimidación.
La suspensión de la aspersión aérea en 2015 fue el punto de quiebre. Presentada como una decisión técnica y jurídica,........
