El mejor expresidente
“El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente", sentenció lord Acton, que como historiador y político sabía de qué hablaba. El poder -señaló el constitucionalista alemán Karl Loewenstein- tiene un carácter demoniaco: está en su naturaleza desbordarse, pervertirse y pervertir a quien lo ejerce, tentar permanentemente a su titular con la intemperancia. Todo poder, y especialmente el poder político (sin importar el régimen de que se trate) tiende a la soberbia, la desmesura, la incontinencia. En el odioso catálogo de la megalomanía de los líderes políticos abundan los ejemplos de ello -y también de la suerte nefasta que, por esa razón, han padecido naciones enteras-.
Por eso se ha intentado siempre limitar el poder. Ni siquiera el poder de los monarcas absolutos........
