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La caída de Ecopetrol

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La caída de Ecopetrol no ha sido tan estrepitosa como la del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que se accidentó en Puerto Leguízamo Putumayo y dejó más de medio centenar de muertos y heridos. La primera empresa petrolera de Colombia se le entregó al jefe de la campaña presidencial de Gustavo Petro como un trofeo electoral, sin importar que no fuese un entendido en asuntos petroleros.

Algunos ciudadanos colombianos poco se interesan en los asuntos del denominado oro negro. Por lo que las noticias de la caída de la acción de Ecopetrol no les llama la atención. Así que los anuncios iniciales del gobierno Petro, en cuanto a la desidia con la que veía el futuro de la empresa, tampoco les importó mayor cosa. Lo mismo les pasa a varios legisladores que no hicieron un coro fuerte en el Congreso, para defender los intereses de la empresa. El mismo sindicato de la estatal petrolera ha comprendido que el manejo burocrático que le da el gobierno a la entidad, con el nombramiento de elementos ajenos al sector para pagarles sus supuestos servicios políticos, es absolutamente inconducente y se presta para toda suerte malos manejos. Varias veces manifestaron los sindicalistas su inconformismo con la política errada de su gerente, sin que atendieran sus reclamos. Al enterarse que la Junta Directiva de Ecopetrol se la jugó en la última sesión de la misma por apoyo el alto funcionario, anuncian públicamente que van a la huelga.

Los malos manejos en la política de Ecopetrol tienen que ver con la errática idea de debilitar la empresa y rebajar su capacidad de producción, como evitar apoyar nuevos contratos para la búsqueda y explotación del oro negro. Algo absurdo, por cuanto eso afecta directamente las finanzas de la empresa. Siendo que las jugosas ganancias del petróleo sirvieron en el pasado para fortalecer los fondos oficiales, como para apoyar políticas sociales de importancia para el país. Así que por esa razón muchos analistas reconocidos consideran que en el alto gobierno existe un plan deliberado de debilitar la empresa, como una manera de promover la pobreza colectiva y el fracaso de la entidad. Lo que a primera vista parece extraño, más no debe sorprender por cuanto algún entuerto similar ha ocurrido en países petroleros dominados por la izquierda, donde resuelven atentar contra las primeras empresas del país. Al parecer, con la idea de domesticar a la población y mantenerlos en la pobreza. Eso es algo que en teoría ninguna junta directiva de las empresas oficiales puede justificar. Su misión es contribuir a mejorarlas mediante una buena administración y el manejo pulcro de los fondos oficiales.

Cuando un ejecutivo es cuestionado por llevar la empresa que gerencia por mal camino, lo normal es que se busque un funcionario más competente para enderezar la administración y mejorar finanzas oficiales. En este caso pasa lo contrario, quizá por cuanto el gobierno está terminando su mandato y buscan dejarle el entuerto a su sucesor.

Sin entrar en detalles sobre la compra del apartamento que hizo Ricardo Roa para compartir con su pareja, que, al parecer, no ha conseguido demostrar cual fue la forma de pago, como mínimo ha debido pedir una licencia mientras aclaraba el caso. Sin que ese sea el escándalo más grave que afecta al agente oficial, se habla de millones y millones que entraron a la campaña presidencial, muchos de los cuales provenían de elementos dudosos y en cuantías que superaban los aportes legales que se pueden hacer en campaña.

Semejantes escándalos deben ser tema de fondo de los candidatos presidenciales democráticos para debatir ahora, los cuales deben comprometerse a sanear y reorientar la política de Ecopetrol para que vuelva a crecer y convertirse en el motor del desarrollo colombiano, lo mismo que una fuente segura de fondos para modernizar las Fuerzas Militares. Por supuesto, insistiendo en la asociación del sector privado y el oficial, con los contratos mixtos en los que el país pone el suelo y el potencial de crudo, en tanto los particulares buscan y explotan el preciado mineral.  Esa no será una tarea fácil, dado que hemos perdido tiempo precioso y malbaratado gran parte de los recursos oficiales preciso cuando, por el conflicto bélico en Irán, se produce un alza mundial del petróleo, que nos habría favorecido de no ser por la errática gestión del actual gobierno.


© El Nuevo Siglo Bogotá