Ucrania y el fin del bloqueo económico húngaro
Lo que ocurre en Budapest puede alterar decisiones en Bruselas, del mismo modo en que lo que sucede en Washington, Berlín o París repercute en el campo de batalla en el Este de Europa.
Durante meses, el Gobierno de Viktor Orbán sostuvo una de las posiciones más incómodas para la Unión Europea (UE) desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania. ¿La razón? Budapest había bloqueado un paquete de ayuda por cerca de 90 mil millones de euros, utilizando el mecanismo de unanimidad que rige la política exterior del bloque para frenar una decisión estratégica que contaba con el respaldo del resto de los Estados miembros.
Hungría se había convertido, en los hechos, en el principal punto de fricción interno de la UE, ya que, desde hacía años, Orbán había cultivado una relación ambigua con Moscú, marcada por una fuerte dependencia energética, especialmente del petróleo ruso que llega a través del oleoducto Druzhba, una de las principales arterias que conectan Rusia con Europa Central. Y ese flujo no es menor.
Hungría es uno de los países más dependientes del crudo ruso dentro de la UE. Antes de la guerra, esa dependencia superaba el 60% de sus importaciones de petróleo. Y tras las sanciones europeas y algunos ajustes logísticos, esa cifra bajó, pero sigue moviéndose en un rango aproximado de entre 50% y 60%, dependiendo del momento y de las condiciones del flujo.
El punto........
