Santa Marta necesita volver a creer: 500+1 años y sus grandes retos
En sus 501 años, Santa Marta debe comprender que la autoridad no es sinónimo de autoritarismo. La verdadera autoridad se expresa en la capacidad del Estado para garantizar el cumplimiento de las normas, proteger el interés colectivo y ofrecer orden como condición indispensable para el desarrollo.
Cuando la autoridad se debilita, el espacio público deja de pertenecer a todos; las normas se convierten en simples recomendaciones y el ciudadano termina sintiendo que cada quien actúa según su conveniencia.
Hoy, Santa Marta enfrenta precisamente ese desafío, el de recuperar la confianza mediante el uso legítimo de esa autoridad que se ha ido perdiendo. La ocupación descontrolada del espacio público, la movilidad caótica, el deterioro urbano, la inseguridad y la sensación de improvisación administrativa son síntomas de un modelo de gobierno que necesita ser replanteado. Gobernar una ciudad de más de medio millón de habitantes no puede depender únicamente de la buena voluntad ni de la coyuntura política. Exige planificación, indicadores,........
