La herida del tiempo: La historia inconclusa que dejó la tierra en silencio
«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor; porque las primeras cosas pasaron» Apocalipsis 21:4
Hay fechas que quedan grabadas en la memoria de un pueblo no como un simple número en el calendario, sino como una cicatriz permanente en la piel de su historia.
Aquel 24 de junio, cuando la tierra tembló en Venezuela, el tiempo no solo se detuvo: se fracturó. El crujido de la tierra sepultó bajo sus escombros mucho más que ladrillos y concreto; se llevó risas a medio terminar, promesas de amor que apenas nacían y proyectos de vida que jamás llegaron a su fin.
Hoy, al mirar hacia atrás, el dolor no se ha ido; solo se ha transformado en un eco lejano que retumba en los rincones más profundos del alma nacional.
Las sombras de lo que pudo ser
La tragedia del terremoto nos arrebató el presente, pero fue el futuro lo que dejó verdaderamente........
