El espejo del 23 de enero
Hay fechas que no son simples números en un calendario, sino latidos que marcan el ritmo de la historia de una nación. Para nosotros, los venezolanos, el 23 de enero es un espejo infinito. No es una reliquia del pasado para ser observada con nostalgia, sino un cristal transparente en el que debemos mirarnos cada mañana para reconocer nuestro rostro de pueblo libre.
Aquel 23 de enero de 1958 fue el estallido de una luz que se venía gestando en la oscuridad de las mazmorras. Fue un dispositivo de honor activado por una llave maestra: la unión indisoluble entre un pueblo civil sediento de justicia y unos militares constitucionalistas que entendieron que sus uniformes no podían ser el ropaje de un tirano, sino el escudo de la libertad. Ese día, el estruendo de las turbinas de la “Vaca Sagrada” huyendo hacia el olvido no fue solo el fin de una dictadura; fue el nacimiento de un compromiso que hoy, en pleno 2026, estamos llamados a renovar.
Ese espejo nos devuelve hoy imágenes desgarradoras pero heroicas. Al mirar hacia atrás, vemos las sombras de Guasina y Sacupana, esos campos de terror donde la dictadura de Pérez Jiménez mantuvo a centenares de presos políticos en condiciones inhumanas en medio del Delta del Orinoco, expuestos a........
