Amador y el Congreso: ausencias y sinceridad
La elección de 1997 fue un parteaguas. Los votantes le quitaron el histórico control del Congreso al PRI, que no acató de buena gana el mandato de las urnas e intentó sabotear el nuevo reparto. No lo logró, y México pensó que inauguraba una era.
Eso ha terminado. Y no hay mejor imagen que las comparecencias de Edgar Amador, secretario de Hacienda, la semana pasada y este martes en las cámaras. Esas sesiones exhiben un presidencialismo exacerbado que daña al Congreso, pero también al gabinete.
Cuando el PRI perdió el dominio del Legislativo se abrió una posibilidad que para entonces sólo existía en el papel. México podría transitar de una nación con fachada de división de poderes a una con equilibrios y contrapesos frente al Ejecutivo.
El presidente en tiempos del PRI decidía la hora y si las hojas se movían o no. En el Congreso, sobre todo a partir de........
