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Son gente humilde

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02.08.2026

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Hay guerras que están perdidas desde el comienzo. Negar el cambio climático es una guerra perdida, porque además lo empeora. Puedes luchar contra los argumentos, pero no contra las llamas, contra la sequía, contra la hambruna. Y como todo está encadenado, la crisis climática trae más pobreza, la pobreza más éxodos, la emigración más conflictos.

Los Estados creen que todo lo pueden resolver con autoridad, pero la fuerza es apenas un dique, y lo que hay que controlar es el origen de las aguas, el arrastre de las crecientes, la fuente de las avalanchas.

Para no tener que hacer cárceles cada vez más grandes hay que lograr que la gente viva de acuerdo con la ley y no al margen de ella. Pero para ello la ley tiene que ayudarle a la gente a vivir, no cerrarle las puertas.

Y ahora hablan de batalla cultural, eso sí que da risa. La cultura es una respuesta a la guerra, no uno de sus campos de batalla. La cultura no es un relato ideológico, es un escenario de creación, un espacio de libertad, un taller de soluciones.

Por eso se equivocan todos los que creen que a la cultura se le pueden trazar unas tareas y dictar unos objetivos. Se equivocan todos los que creen que hay que hacer cultura para algo, que hay que hacer........

© El Espectador