El equívoco
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
Caminando por las aceras de Bogotá, siempre pródigas en todo tipo de sorpresas, me encuentro de repente con un cartel de una institución universitaria que dice:
“Comprueba con nosotros el poder que te da la educación”.
Seguí caminando y escribí en mi mente esta columna casi de un solo tirón. Al llegar a mi casa corregí algunas cosas, y aquí está.
Lo primero que hay que decir es que la educación no da poder. Esa no puede ser su promesa. El poder se consigue con la fuerza, el dinero, las armas, la desvergüenza, o que uno sea un pícaro, o un astuto con pocos reatos de conciencia. Alguna de estas cosas, varias, o todas al mismo tiempo. Eso depende de otro montón de factores en los que no me puedo detener.
Es todo lo contrario: la educación relativiza el poder natural que nos configura como especie y que nos ha hecho estar permanentemente en guardia. Y no solo eso.........
