Volteo de culpas: el reencuadre genial de Abelardo de la Espriella
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Un politólogo extranjero me preguntó “¿cómo fue posible que en Colombia –un país que ha sufrido tanto el narcotráfico– un abogado que defendió narcotraficantes pudo alcanzar la presidencia y no por descarte de segunda vuelta sino por decisión de los votantes desde primera? ¿Y cómo es posible que Estados Unidos lo hubiera bendecido?”. Le dije que acá llamaríamos la pregunta “¿dónde está la bolita del triunfo De la Espriella?”.
Abelardo de la Espriella era un candidato presidencial inviable: no tanto por su desconocimiento de los asuntos de Estado, que le permitía presentarse como outsider enemigo de la clase política –el clásico populismo de derecha–, sino por su trayectoria profesional: décadas defendiendo paramilitares, narcotraficantes procesados en Estados Unidos, congresistas condenados por parapolítica, al cerebro de DMG, al lavador del madurismo, con congresistas estadounidenses pidiendo investigar el origen de sus........
