Un subsidio más para empobrecer España
El anuncio de la intención del Gobierno de instaurar una paga universal de 200 euros al mes por cada hijo menor de dieciocho años constituye un escándalo económico y moral de primer orden. No porque ayudar a las familias sea algo reprobable, sino porque la medida se inserta en un patrón ya perfectamente reconocible: el del Estado que, incapaz de generar un marco de prosperidad, pretende comprar adhesión política a base de subsidios. Y, de paso, consolidar un modelo de sociedad dependiente, subsidiada y dócil.
Conviene empezar por lo esencial: 200 euros al mes por hijo no es una ayuda momentánea, ni una política social concreta, ni una herramienta de emergencia. Es un pago permanente, masivo y estructural. Es decir, una nueva capa en la inmensa red de transferencias, subvenciones, bonificaciones, permisos retribuidos, prestaciones y cheques varios que ya soportan los contribuyentes con sus impuestos, que crece sin evaluación seria, sin control real y sin plantearse siquiera el coste de oportunidad de qué se deja de hacer -infraestructuras, sanidad, educación, I D, justicia, seguridad-.
Porque esa es la clave: la economía española se está convirtiendo en una economía subsidiada. Y una economía subsidiada es, por definición, una economía débil. Una economía que no se sostiene por su productividad, su competitividad y su capacidad de generar valor........
