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Vuelve el invierno económico, con inflación, deuda y tipos de interés altos

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05.09.2026

Las alarmas en los mercados volvieron a sonar esta semana cuando el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense alcanzó el 4,8%, el nivel más alto de la presidencia de Trump. Pero esto no es sólo un fenómeno americano. Los bonos subieron aún más en Japón, donde alcanzaron el 3% por primera vez en 30 años. En Europa, el bono francés a diez años, en el 4,21%, supera ya al de Grecia, que estuvo intervenida por exceso de endeudamiento, mientras que el británico alcanzó el 5,15%.

La rentabilidad de la deuda pública va en aumento a medida que los inversores asimilan las malas noticias sobre la inflación y el crecimiento. La reanudación del conflicto entre Washington y Teherán redujo drásticamente las esperanzas sobre un acuerdo de paz. El tráfico de buques petroleros a través del estrecho de Ormuz cayó drásticamente, lo que provoca un aumento del coste del petróleo y el gas y espolea las presiones inflacionistas y, por ende, el temor a que los bancos centrales suban los tipos de interés de forma más agresiva para mantener a raya los precios.

Todos los países, al igual que Estados Unidos, se enfrentan a una inflación descomunal derivada de los problemas energéticos y los compromisos de deuda colosales. El gobierno de Francia, por ejemplo, a duras penas logró aprobar un presupuesto, insuficiente para recortar el déficit. En Japón, la primera ministra, Sanae Takaichi, anunció un ambicioso plan de apoyo a la inversión industrial, junto a un recorte temporal del IVA, que puso en duda la sostenibilidad de las finanzas públicas, con una deuda que duplica al PIB, las más alta de Occidente.

Hay dudas de si los gobiernos podrán sufragar las futuras pensiones con un crecimiento débil

Para colmo de males, los compromisos en defensa se están disparando en todas partes, mientras que los inversores ponen en duda que los gobiernos sean capaces de sufragar en el futuro las pensiones, con una población laboral envejecida, que limita sus posibilidades de crecimiento. La población activa nipona, por ejemplo, caerá el 30% en los próximos 50 años, lo que reduce el número de contribuyentes para hacer frente a una deuda en constante aumento. Cada vez está más en cuestión cómo van a generar las........

© El Economista