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Un grave incidente que sigue sin explicación

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Al gobierno de los Estados Unidos se le hizo bolas la explicación respecto de las causas del cierre del aeropuerto de El Paso, Tx., y del espacio aéreo de esa zona. La noche del martes 10 de febrero, de manera sorpresiva, la Agencia Federal de Aviación (FAA) difundió una alerta para restringir vuelos en el espacio aéreo de la zona de El Paso y el cierre de su aeropuerto. Primero se dijo que el aeropuerto cerraría durante 10 días, hasta el 20 de febrero.

Al final, solo fueron casi 8 horas. También fue sorpresivo el anuncio de la cancelación de las restricciones y la reanudación de actividades. Al reiniciar despegues y aterrizajes, también empezaron las contradicciones.

Entre los funcionarios del gobierno norteamericano y las filtraciones a la prensa se dieron tres versiones. Primero se dijo que el ejército de los Estados Unidos detectó un dron de cárteles mexicanos y lo derribó. Fueron declaraciones de la fiscal general durante una audiencia con congresistas y del secretario de Transporte federal. La segunda versión tenía que ver con pruebas que se realizaban para probar un arma láser para atacar los drones del crimen organizado.

La tercera versión tiene que ver con que confundieron un globo de fiesta con un narco-dron. Y todo esto provocó una falta de comunicación entre la FAA y el Departamento de Defensa (ahora Departamento de Guerra). Por parte del gobierno mexicano se reclamó la falta de información, y la propia presidenta Claudia Sheinbaum negó cualquier actividad ilícita desde territorio nacional.

Se supo que el Departamento de Defensa había proporcionado nueva tecnología láser a los funcionarios fronterizos, que planeaban usarla para interceptar drones que cruzaran a Estados Unidos desde México. Sin embargo, los funcionarios de la FAA estaban preocupados por los posibles peligros del uso de láseres cerca del espacio aéreo donde aterrizaban aviones comerciales en el Aeropuerto Internacional de El Paso y querían más información.

Es posible que, después de que los funcionarios fronterizos procedieran a utilizar la tecnología, ignorando las súplicas, la FAA determinó que ya no tenía más influencia. Así que jugó su única carta, o quizás la exageró. La suspensión temporal de la aviación norteamericana en la región de El Paso no tuvo tanto eco en México porque, en cuestión de horas, quedó aclarado que no fue por la incursión de drones de los cárteles en territorio estadounidense, sino por ensayos con rayos láser para detectarlos.

Sin embargo, no es para nada un asunto sin importancia, porque deja en evidencia el peso que tiene el tema en la agenda política de Estados Unidos y cómo la administración republicana va a utilizar cualquier asunto relacionado con el narcotráfico como una “caja china” para distraer asuntos de relevancia allá y para una mayor injerencia en México.

Lo anterior quedó en evidencia cuando la fiscal general, Pam Bondi, comparecía en la Cámara de Representantes para responder a las acusaciones que involucran al presidente Donald Trump en la red de explotación sexual de menores que tejió Jeffrey Epstein. La estridente fiscal afirmó que estaban derribando drones de los cárteles con el ejército. “Eso es de lo que deberíamos preocuparnos en este instante: proteger a Estados Unidos”.

No tardó la demócrata Jasmine Crockett en desmentir y aclarar que el cierre del espacio aéreo fue a causa de la falta de comunicación entre el Pentágono y la Administración Federal de Aviación.

En su momento fue grande la sorpresa, ante el rumor de que se iba a tratar de un cierre de por lo menos 10 días por cuestiones de seguridad nacional. El mayor impacto en territorio nacional fue, sobre todo, en la comunidad fronteriza, donde conviven y hacen negocios todos los días juarenses y paseños. La presidenta de México buscó siempre amainar, desde la conferencia mañanera, la tormenta, pero solo regresó la calma hasta que Estados Unidos levantó la sorpresiva restricción. Pasan los días, las semanas, y ese grave incidente sigue sin verdaderas explicaciones.


© El Diario