La PAU bajo sospecha: ¿se puede compartir la intranquilidad?
Estudiante de Ingeniería y presidente del Consejo de Estudiantes de la EHU
La semana pasada miles de estudiantes se enfrentaron a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) con los nervios de quien sabe que unas ... pocas horas pueden condicionar su futuro inmediato. Llegaron tras dos años de Bachillerato, con apuntes subrayados, simulacros hechos y una presión enorme. Sin embargo, buena parte del debate público no giró en torno a esa presión, ni al modelo de acceso, ni a la desigualdad de partida, sino a pinganillos, móviles ocultos, inteligencia artificial y detectores de frecuencia.
Conviene decirlo desde el principio: copiar en la PAU es grave. La prueba se presenta como el elemento común que debería igualar las distintas realidades. Puede discutirse si lo consigue, pero es su promesa: llegado el momento, todo el mundo se sienta ante el mismo examen y con las mismas reglas. Quien actúa de forma deshonesta no solo incumple una norma, sino que rompe esa 'igualdad' mínima y perjudica a quienes compiten por las mismas plazas.
Ahora bien, una cosa es proteger esa 'igualdad' y otra construir un clima de sospecha generalizada. Defender al estudiantado no es defender a quien copia, sino proteger a la inmensa mayoría........
