La excepción canaria (de nuevo)
Consejo Asesor / Miguel Barreto
Cada vez que el mundo se estremece, las Islas reclaman singularidad. Y casi siempre con razón. La escalada bélica en Oriente Medio -con impacto inmediato en el precio del petróleo- ha activado ese reflejo. En cuestión de días, los surtidores isleños han subido precios con rapidez sospechosa, la inflación amenaza con reactivarse y el transporte –columna vertebral de cualquier economía insular– vuelve a ser el centro del problema. Y entonces aparece de nuevo lo del «modo canario». Clavijo ha convocado al Consejo Asesor –empresarios, sindicatos, universidades– y a los grupos parlamentarios, con un objetivo claro: construir un «escudo social» propio frente al impacto de la crisis. Rebajas fiscales, ayudas directas, incentivos temporales, deducciones… el catálogo habitual de medidas de emergencia, ahora envuelto en una narrativa política más ambiciosa: la de una respuesta específica, adaptada a la excepcionalidad canaria.
Alfonso Cabello ha recorrido redacciones y mentideros explicando que Canarias no se puede quedar parada y que no vale un «café para todos». La frase es oportuna. Si algo define a Canarias en este contexto es su vulnerabilidad diferencial. No es un argumento rebuscado: el 92 por ciento de las mercancías y materias primas que consumimos nos llegan por vía marítima o........
