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Archivo - El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en la Asamblea de Ceuta, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España). / Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa - Archivo
Se le preguntó por Ceuta y respondió defendiendo sus vacaciones. Se cuestionó su presencia durante la crisis y recordó que ha estado en Ceuta más veces que el rey. Se planteó la posibilidad de un relevo político y advirtió que lo que viene no es alternancia sino involución. La entrevista de Sánchez en la SER, guion de lo que probablemente dirá hoy en el Congreso, tocó asuntos diferentes, pero el protagonista fue constante: todo terminaba siempre regresando a él. Incluso cuando se hablaba de quienes llevan un mes infernal en una emergencia que ha trastornado sus vidas.
El presidente tiene perfecto derecho a descansar. Nadie sensato pretende que gobierne sin dormir ni que renuncie a unos días de intimidad con su familia. Pero no es eso lo que está en discusión. La pregunta es si su actuación estuvo a la altura de lo que pasaba y pasa en Ceuta. Contestar reivindicando el derecho a las vacaciones es puro narcisismo: los ceutíes quieren respuestas a sus problemas, no a los problemas del presidente.
Es falso que........
