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Del amor por el tipo de cambio flotante y otros demonios

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saturday

Las dos normas publicadas recientemente sobre el nuevo tipo de cambio en Bolivia, reavivan un viejo debate académico vinculado a las características óptimas que debería tener el régimen cambiario en el país. Aún a riesgo de caer pesado con tecnicismos odiosos, me voy a permitir hacer notar que las opciones disponibles en la literatura no son solo dos, régimen fijo o flotante, sino que existen al medio una variedad de modalidades híbridas por las que suelen inclinarse los países en la práctica, incluido Bolivia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), como entidad encargada de promover la estabilidad cambiaria a nivel global, identifica cinco de estas modalidades híbridas o intermedias y dos dentro la categoría de flotantes (flotación sucia o administrada y flotación libre). Por razones de espacio mencionaré aquí solo dos de las intermedias que son la paridad deslizante o móvil (crawling peg) y el arreglo de estabilización (stabilized arrangement). Para completar esta primera parte déjenme simplemente aclarar que el FMI categoriza a cada país en función del comportamiento de sus datos estadísticos fríos de tipos de cambio históricos y publica cada año una Tabla comparativa en la serie periódica denominada Annual Report on Exchange Arrangements and Exchange Restrictions (AREAER), la cual puede ser consultada por el lector en internet. Nótese además que el régimen identificado estadísticamente en el AREAER desde el año 2006 puede no coincidir con el que oficialmente dicen tener los países en sus páginas web de los Bancos Centrales, pero esto es explícitamente reportado por el FMI en el AREAER respectivo precisamente para hacer evidente la contradicción.

Observar la evolución de cómo fue categorizado el régimen cambiario boliviano en los AREAERs es muy ilustrativo. Desde su aparición en 1950 hasta el 2006, dicho AREAER incluía simple y llanamente lo que cada país declaraba oficialmente. Analizando el caso de Bolivia desde inicios de los años 80s (lo de más atrás es también interesante pero lo dejó a los historiadores) hasta 1984, se puede ver que lo declarado era un régimen marcadamente fijo y nadie duda de ello. En 1985 la hiperinflación llega a su cúspide y en agosto de ese año es controlada gracias al D.S. 21060, por lo que el AREAER establece el inicio de una flotación libre o flotación independiente (que es el nombre que se le daba en aquel entonces). Entre 1986 y 1996 los documentos del FMI siguieron ‘ingenuamente’ clasificando a Bolivia como flotación libre, para después ajustar brevemente en 1997 a flotación administrada o sucia. Luego, hasta 2006, los AREAERs registran uniformemente una paridad deslizante o crawling peg. Pongo énfasis en lo de ingenuamente porque en ámbitos académicos más especializados es bien sabido que durante el periodo 1986-1997 no hubo tal flotación (ni libre ni administrada), puesto que ya desde esa época regía en los hechos la modalidad intermedia de crawling peg.

Para dar más validez a esta aseveración de ausencia de flotación, vale la pena recurrir al relato de uno de los actores claves de aquella época, como es el Dr. Juan Antonio Morales (ex Presidente del Banco Central). En su libro de 2012 titulado La política económica boliviana 1982-2010, el Dr. Morales revela textualmente lo siguiente (Página 177 Párrafo Segundo): “El D.S. 21060 establecía un tipo........

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