menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La pirámide circular de Mairana inspira una estructura anticorrupción

19 0
14.03.2026

La corrupción en Bolivia no es un fallo individual; es un diseño estructural. Durante décadas, nos hemos refugiado en la figura jurídica del intuito personae, bajo la premisa de que los delitos son "personalísimos". Esta visión nos permite encarcelar rostros, pero deja intactas las arquitecturas que permiten el saqueo. El caso del alcalde de Santa Cruz, actualmente detenido en Palmasola, es la radiografía exacta de este fenómeno. 

En la estructura del Estado, la base (la ciudadanía) tolera la corrupción de la cima, al parecer bajo la promesa implícita y engañosa de que, algún día, el sistema le permitirá "subir" y beneficiarse de las migajas del Estado. Esta estructura piramidal es la que garantiza el intuito structuram: una arquitectura diseñada para el saqueo que sobrevive a cualquier elección o cambio ideológico. Las promesas desde afuera para luchar contra la corrupción sucumben rápidamente cuando, una vez en el poder, se actúa desde adentro.

La "estafa piramidal" y la ética del botín

Años atrás, una frase insólita sacudió a la prensa boliviana: “No les digo que roben, pero saquen algo”. Más que un desliz, fue una declaración de principios sobre la estructura piramidal del poder. En este modelo, la gestión pública se percibe como una estafa de niveles donde la base tolera la corrupción de la cima con la ingenua esperanza de que, tarde o temprano, le tocará su turno para beneficiarse del sistema. 

Esta es la esencia del intuito structuram: una red de incentivos donde el mérito es reemplazado por la lealtad al reparto. El actual encierro de una autoridad máxima por supuestas irregularidades en obras viales no es sino el síntoma de una pirámide que sigue operando bajo las mismas reglas, sin importar quién ocupe el sillón municipal. Recordemos los mil ítems fantasmas que hoy resucitan para las elecciones. 

El modelo Mairana: Circularidad frente a Jerarquía

Para romper este bucle, propongo mirar hacia nuestras propias raíces: la pirámide circular de Mairana, sitio arqueológico de trascendental valor histórico con más de 2,000 años de antigüedad, descubierta en 2014 bajo la densa selva, con tres niveles circulares que alcanza unos 180 metros de diámetro y 14 metros de altura, contrasta con la pirámide tradicional que concentra el poder en una cima opaca. La circularidad de Mairana sugiere un centro compartido y visible desde todos los ángulos.

En este modelo, la participación ciudadana no es un cimiento pasivo de la estafa, sino una fuerza contundente que rodea y vigila el centro del Estado. Transitar hacia esta estructura implica entender que la transparencia no es un acto de buena fe del funcionario, sino una condición técnica del sistema. Como señala Yuval Noah Harari, si no desarrollamos la capacidad de ver la realidad más allá de los dramas individuales, seguiremos atrapados en ficciones que solo benefician a los mismos intermediarios de siempre.

Conclusión: Demoler para construir

La detención de un alcalde en pleno ejercicio es una oportunidad para la reflexión, no solo para la crítica. No basta con cambiar al "faraón" si la pirámide sigue exigiendo sacrificios al tesoro público. El relanzamiento de la lucha anticorrupción debe ser estructural: sustituir la jerarquía de la estafa por la circularidad de la vigilancia ciudadana. Solo así dejaremos de oír mandatos de "sacar algo" para empezar a construir un Estado donde el bien común no sea el botín de nadie, sino el patrimonio de todos. La Inteligencia Artificial y el conjunto de tecnologías de información y comunicación son medios ineludibles para transparentar la gestión y esto es cada vez más simple y accesible.

Inspirados en la Pirámide de Mairana, la participación ciudadana no es la base pasiva, sino el eje que incide en el centro del Estado. Relanzar la lucha contra la corrupción exige transitar de la jerarquía opaca (donde la información fluye solo hacia arriba) a la circularidad transparente, donde la fiscalización ciudadana es contundente y constante. A diferencia de la pirámide egipcia o jerárquica que termina en un solo punto de poder absoluto, la circularidad sugiere una estructura donde no hay una cima aislada, sino un centro compartido.

Si no desarrollamos un pensamiento crítico y nos limitamos a elegir líderes por impulsos o promesas vacías, seremos víctimas de nuestra propia ceguera. Los fantasmas y otros espectros continuarán resucitando mientras sigamos creyendo en los estrategas de campañas que todo lo falsean para fortalecer el modelo piramidal. Construir una estructura circular de poder, donde la vigilancia ciudadana no sea una excepción, sino el motor que rompa, de una vez por todas, las formas ancestrales del robo estatal.

(*) El autor fue docente por 15 años de la Maestría en Gerencia Pública de la UMSA

El desafío de la representación indígena en las elecciones subnacionales

El desafío de la representación indígena en las elecciones subnacionales

Con las botas sobre la tierra caliente

Con las botas sobre la tierra caliente

Adam Smith en tiempos de inteligencia artificial

Adam Smith en tiempos de inteligencia artificial


© El Deber