Cara a cara
El mayor privilegio en la salud pública no es un salario. Es la impunidad. Las denuncias conocidas esta semana dibujan un sistema donde algunos dirigentes sindicales parecen haber dejado de representar trabajadores para gozar del poder.
Un sindicalista pasó ocho años sin trabajar y cobrando sueldo; otro, según un concejal, ocupó durante cuatro décadas un cargo de técnico en Rayos X........
