El escondite político
El presidente del PP de Andalucía y candidato a la reelección de la Presidencia de la Junta, Juanma Moreno, durante un acto de campaña. / Álex Zea
Cuando de niña jugabas al escondite y escuchabas los pasos del que buscaba acercarse, el corazón se te disparaba. No lo decidías. Simplemente ocurría. Y lo que hacías a continuación —salir corriendo, quedarte inmóvil, aguantar la respiración— tampoco pasaba por ningún razonamiento. Lo decidía tu cuerpo.
Andalucía vota el domingo. Y estos últimos días de campaña se parecen mucho a ese momento: el tiempo se acaba, el buscador se acerca, y los candidatos reaccionan desde las tripas más que desde el programa.
Merece la pena preguntarse por qué.
Existe una idea muy extendida que conviene desmontar: que una campaña emocional es una campaña vacía. Que apelar al sentimiento es renunciar a la ideología. La neurociencia lleva décadas diciendo lo contrario.
El neurobiólogo Antonio Damasio demostró en los años noventa que el cerebro humano no toma buenas decisiones cuando le falta emoción. Sus pacientes con daño en ciertas zonas cerebrales razonaban perfectamente y, sin embargo, eran incapaces de........
