Filosofía y datos
Fumadores con un cigarrillo en una calle de Barcelona. / Ferran Nadeu
Antes, cuando se fumaba masivamente, no era raro que un extraño (o extraña, puto genérico incapaz) se te acercara en plena calle y te dijera:
-¿Me da usted fuego, por favor?
Curiosa frase, si la piensas. Tampoco era raro que te pidieran la hora:
Y a nadie se le negaban el fuego ni la hora, dos cosas que no son cosas, puesto que el fuego es un proceso y la hora un invento. A cambio, sin embargo, se establecía una relación fugaz, una........
